enero 29, 2011

Mensaje canalizado de una niña con discapacidad psiquica

Definición de Canalización: Son las palabras divinas inspiradas (o la energía) de Dios impartida a los humanos por los humanos.

Este mensaje ha sido entregado por un niña especial, con discapacidad psíquica. Hace un tiempo se me pidió que realizase una canalización de una persona con discapacidad, y ahora lo publico. Espero que os guste.

Este es un mensaje para los padres, hermanos y amigos de personas con discapacidades psíquicas.

Soy un niño psíquico, con capacidades psíquicas. Pero exteriormente no se contempla pues en mi cuerpo mi cerebro no funciona adecuadamente. Mi cerebro no entiende lo que está bien y lo que está mal, lo que tengo que hacer, lo que es adecuado para cada situación. Me cuesta hablar y entender lo que me dicen. Pero siempre entiendo a las personas y las siento como son.

No soy una persona importante, pero tampoco quiero serlo. Sólo soy yo. Somos cientos de niños así, grandes muchos de nosotros. Y todos nos entendemos y nos conocemos entre nosotros.

Sabemos que pronto no habrá más personas con discapacidad psíquica, como se nos define. Cada vez habrá menos personas así. Eso es por algo, no hay que asustarse de que alguien nazca así, por algo es. Tenemos un cometido, cada uno de nosotros, en nuestra familia, tenemos un cometido importante que hacer.

En un tiempo nos reuniremos conscientemente con los familiares y habrá perdón por esta vida, habrá comprensión. En algún tiempo podremos vernos y comprendernos.

Ahora nos expresamos con el corazón, no con la mente, por eso es tan difícil entender lo que somos, lo que decimos y lo que necesitamos. Nuestra mente está separada por así decirlo de nuestro cuerpo. Necesitamos entablar comunicación de alma a alma, interiormente, no exteriormente. En medida que esta comunicación interior se agranda y se complementa con quienes nos rodean, ya sí podemos abrirnos más a aquellos que están cerca. Mientras exista ese bloqueo social hacia nosotros, ese bloqueo mental, habrá una barrera que no permita nuestro desarrollo adecuadamente.

No podemos controlar los impulsos nerviosos pues nuestro cerebro no funciona como el de una persona normal, pero si podemos sentir, percibir, entender, captar. Nuestro corazón sabe, nuestra alma sabe. Exteriormente no, pero interiormente sabemos quiénes están cerca nuestro, les recordamos. Algunos de los que vivimos en un cuerpo con un cerebro dañado sabemos incluso cuándo nos reunimos con otros en vidas pasadas, lo reconocemos y lo revivimos, lo perdonamos en estas vidas. Otros no recuerdan vidas anteriores pero sí conocen conexiones internas, divinas. Sí comprenden lo que la otra personas sufre o siente, pues somos Uno con ella y sentimos la Unidad. Imagina, amad@ mío, imagina que tu cerebro se separa de tu corazón. Unos sólo verán un cerebro estropeado, pero otros verán el corazón que eres. El corazón sabe, comprende, ve. Siente.

El corazón es libre.

A mi hermano le llevo este mensaje para que lo comprenda y lo sienta. Tú eres Yo. Nos reuniremos más adelante, cuando tenga un cuerpo más adecuado, hoy nos reunimos interiormente como siempre lo hacemos. En tus sueños, en tus viajes internos. Nosotros nos reconocemos interiormente y junto con nuestra familia de luz, la verdadera familia de luz, nos volveremos a reunir más adelante. Somos UNO, una UNIDAD. Las experiencias que yo vivo en este cuerpo son efímeras comparadas con las experiencias que realmente vivo interiormente. Mi cuerpo astral es libre, mi mente interior comprende, lee, entiende, sabe, recuerda. No me mires y veas lo que manifiesto en el cuerpo, pues es limitado, igual que tú eres limitado. Observa que soy la luz que da vida a ese cuerpo.

La elección de venir a la vida como vine fue tomada conjunta con la familia, fuimos todos, reunidos, los que decidimos esta manifestación. Sé que he hecho adecuadamente. Mi vida ha sido y será provechosa, pues he hecho un trabajo de amor, de entrega y de abandono de viejas creencias muy importante.

En vidas anteriores las personas como yo eran odiadas, repudiadas. Hoy no es así, y esa liberación de ese rencor hacia los que nacían con problemas mentales, ese desbloqueo social, es muy importante para todos nosotros. No solo para una familia. Es algo que será muy importante más adelante, pues permite mirar de frente a un delfín, a una foca, a un ave, y saber que dentro hay un espíritu que sabe, que entiende, que ve, que siente.

Hasta ahora sólo el que tenía voz era valido en la sociedad. Y esa limitación ha costado a la humanidad un gran receso. Ahora es posible hablar con personas que no tienen voz, hablar con personas que no tienen mente racional como yo, incluso hablar con animales es posible hoy.

Gracias.

Yo soy el alma de la persona que encarna ese cuerpo. La persona, la personalidad, no existe, es solo una experiencia temporal. Mañana será otra, y pasado mañana otra. Igual que todas las personas. La persona no es real. Pero el espíritu, el alma, eso es válido siempre. Y al alma de quienes leen esto me dirijo, sé que serán varias personas porque puedo sentirlo, somos todos hermanos bajo este Sol.

A mi padre le digo que le amo, que siempre le amé y siempre estuve con él. Que no importa que no sepa lo que yo sé, que no importa que no recuerde lo que yo recuerdo. Siempre estuvimos en cada vida juntos, y si en esta hubo distanciamiento fue porque no necesitaba más experimentar la impotencia de la falta de comunicación. Pero que siempre estuve con él. Cada día. Y que le amo tiernamente. Aunque él no me vea ni me hable.

Eso le digo a mi padre pues sé que el mensaje le llegará igualmente, aunque no lea esto directamente aquí, hoy. Otro día lo conocerá y lo sabrá.

A mis parientes cercanos les digo que estoy con ellos de amor, no de voz. Que alimentan al estar conmigo las emociones de amor, de paciencia, que están liberando mucho rencor a mi lado y que el trabajo que hacen es increíble. Es doy las gracias por ayudarme a mí y a todos a madurar y a evolucionar. Y si pudiese hablar con ellos y me entendiesen, sólo les diría: gracias. No tengo más palabras importantes que decir.

Sólo gracias. A todos ellos.

A mi madre, a mi tierna madre. Sé que ella no leerá directamente ni entenderá este texto y así debe ser, pues no sería capaz de entenderlo. Pero a ella, le doy todo mi amor. Su vida y la mía son una sola. Hoy, nosotras hemos caminado esta vida. Mañana será al revés. Viviremos otra vida tranquilas, felices, y tendré el honor de servirla como madre, amamantarla, cuidarla, amarla. Tendré el honor de liberar de ella toda la culpa que ahora siente. Como otras veces fue así. Sé que no lo entenderá hoy, pero en su corazón, el que yo diga esto para otras personas, servirá de ayuda, así como para otras madres, para comprender que es así de sencillo. Que la vida vamos juntos, no hay culpa, no es necesario el perdón. No hay error. Las elecciones fueron conjuntas y el amor es el mismo. Tras esta vida no hay dolor, solo compenetración, conexión.

No te alejes de mí emocionalmente, sentimentalmente, sólo porque no te comprenda. Acércate, acércate y sabe, mi amada madre, sabe que estoy junto a ti sintiéndote. Que sé lo que tú sientes, lo percibo igual que tú lo sientes. Que sé lo que tú piensas, pues lo siento igual que tú lo piensas. Y que aunque no lo comprendas, yo sé lo que necesitas de verdad, pues estoy a tu lado. Cada día. Te conozco desde el corazón.

Una vida con la mente separada del cuerpo no es una vida de dolor y sufrimiento, es una vida de recogimiento. Muchas personas nos ven como seres sufridores, como personas sacrificadas, pero desde otro plano, cuando decidimos descender a la vida así, no es ningún sacrificio. Al contrario, es un regalo maravilloso a los demás a la vez que una oportunidad de vivir en renuncia a placeres básicos. Es un tiempo de recoger, de vivir, de crecer. Pueden vernos como seres de luz dentro de un cuerpo de carne y hueso, sin dolor. Sin miedo.

Cuando sentimos miedo, es el miedo contagiado de los adultos el que tenemos. Lo mismo cuando sufrimos, es un sufrimiento temporal, y no suele ser importante para nosotros.

Entre nosotros conectamos, nos conocemos muchos, podemos jugar, hablar, e incluso tener largas conversaciones. Y conversaciones inteligentes. Claro que sí. Nuestra mente interior sí que funciona, por eso puedo hablar en esta conversación. Somos igual que vosotros.

En los sueños también somos listos. En los sueños somos igual que los demás. Es despiertos cuando todo cambia. En los sueños sabemos viajar, sabemos estar en muchos sitios a la vez, incluso sabemos ver a seres, guías, ángeles, porque no tenemos miedo. Algunos recordamos los sueños y por el día los podemos contar. Otros no recordamos los sueños, para que los padres y familiares no se asusten de los sueños tan lúcidos que tenemos.

Así ha de ser.

Sé que es un mensaje emotivo, pues rodea la distancia entre las personas que leerán esto y los que vivimos con el cuerpo y la mente separados. Sé que hay una distancia y habrá muchas lágrimas que acompañarán a este mensaje. Yo sólo soy una persona, como todos los demás. Puedo hablar telepáticamente correctamente, puedo saber, conocer y vivir experiencias divinas igual que los demás. Conozco la diferencia entre alguien que sufre y alguien que no, entre alguien que hace daño y alguien que hace bien, y puedo sentirlo estando cerca. Igual que yo, sé que muchos que son como yo también lo hacen. Otros no, pues sus padres, o sus cercanos, necesitan aprender y ver esto por separado.

No hay sufrimiento en la vida que llevo, ninguno. A veces hay sufrimiento porque me siento apartada de la mente de los otros. O porque puedo llegar a sentir su frustración al intentar decirme algo, al intentar hablarme. Pero es sólo un proceso. En mí, me siento segura, me siento bien.

Para comunicarse conmigo y con cualquier niño o niña en mi situación, sólo hay que conectar íntimamente, no a través de la razón. Para conectar así sólo hay que sentir. Al lado vuestro, o a través de distancia pero en algún punto está esa persona, es un ser, igual que vosotros. Aunque aparente tal edad o tal forma, en realidad tiene más de miles de años, interiormente sabe, conoce, recuerda estos miles de años. Sabe quién es y quién eres tú. Es un ser cristal.

Podéis dirigiros a ese alma interna, a ese ser intermedio entre el Yo Superior y el cuerpo. Preguntarle, sentir la respuesta. A veces la respuesta será directa, clara, amorosa. Sentiréis con la respuesta un abrazo de amor, pues estamos conectados a todos y en cuando nos habla un ser amado, nosotros respondemos inmediatamente. Cuando nos habla de corazón respondemos inmediatamente. Otras veces no sentiréis más que una quietud muy grande. Una relajación y una conexión tan intima que sentiréis tranquilidad, suavidad. Ese estado, esa relajación de tensión, es la comprensión, la compenetración. No es necesaria la emoción para que la conexión se forme, para que la unión se forme, no hacen falta palabras, ni imágenes, ni visiones ni nada. Simplemente estamos juntos, en conexión interna, divina. Real.

No penséis que es una ilusión, los seres siempre responden. Los seres de luz siempre dan una respuesta. Exteriormente a veces podréis ver respuesta de esta conexión interna, será necesario que se vea respuesta en ese caso. Algunas madres y padres conectarán así con sus hijos y podrán verles, sentirles de otro modo, en otro nivel. Otras veces, a nivel externo, no veréis ningún paralelismo a esta comunicación. Cuando eso ocurre es porque existe mucha separación entre nuestra alma y nuestro ser físico, nuestro yo interior y nuestra mente y nuestro cuerpo están muy separados. No hay vínculo. Con el paso del tiempo, si fortalecéis esa unión, acabaréis viendo resultados. Pero conozco muchos como yo que están muy separados de la realidad material, pues es así como acordaron nacer.

Algunos inmediatamente observaréis resultados, pues intentarán haceros ver que esa compenetración es real. Lo que la mente permita hacer posible. Poco a poco esto puede activar conexiones nerviosas, y poco a poco podréis comprobar soluciones a conflictos que vivís al estar con nosotros. Pero muy poco a poco, no tengáis prisa pues hay mucho trabajo para hacer a nivel interno.

No tengáis miedo de la respuesta, no será una respuesta dolorosa, será una respuesta compasiva, amorosa, como la que tú mismo darías. Somos emisarios de luz, no vengadores. La venganza, el dolor, la pena, todo eso lo diseña la mente humana temporal, lo adecúa a la vida que se vive. Pero nosotros tenemos esa ruptura que no nos permite ver igual los conflictos. Sólo vamos a agradeceros el aceptar la vida que vivís, el tiempo que hemos estado juntos y estaremos, y poco a poco incluso os podremos hacer partícipes de nuestros sueños y visiones. Pero poco a poco.

Algunas personas ya están trabajando a este nivel con personas con Síndrome de Down, es diferente en cada niño, pero las experiencias son importantes para todos. Se deben de sacar a la luz. Pues muestran que los niños, las almas, los seres, todos, tenemos un corazón divino. Y en el corazón hay una sabiduría importante que rescatar y mostrar al mundo.

No sólo las apariencias son lo que importa, ni mucho menos. Lo importante es aquello que da sentido a esas apariencias. El amor.

Somos amor.

Gracias amados míos por vivir en este tiempo y avanzar y resucitar la hermandad de toda la raza humana. Somos Uno.

Gracias.

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